Le pido varias veces que deje descansar todo su peso sobre mí. Me pregunta:
-Te gusta mucho que me ponga encima. ¿No te ahogo?
-No.
-Pero al final, seguro que te haré daño ¿no?
-No. Cuando se me corta la respiración oígo lo que ocurre dentro de tu cuerpo, tu corazón, tu sangre, todo.
-Te gusta que te aplasten ¿Por qué?
-No sé, para sentir algo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Querido lector, no desespere, estamos trabajando para su satisfacción.